Cuenca del río Otún · Pereira
Demostración de capacidades de teledetección sobre la cuenca que abastece de agua a Pereira (Colombia), tras el terremoto Mw 7,4 del 10 de agosto de 2026 (epicentro en San José del Palmar, Chocó). Mientras la atención se concentra en el casco urbano, este estudio mira la infraestructura hídrica —la laguna reguladora, la captación y la planta— y el terreno de la cuenca alta. Es un punto de partida: define qué se puede medir por satélite, con qué límites, y sobre qué focalizar después.
Reporte técnico de cortesía · sin fines comerciales
Metodología y alcance
(B03−B08)/(B03+B08) — presencia/extensión de agua. NDTI = (B04−B03)/(B04+B03) — proxy de turbidez. ΔVH radar (dB) pre/post — proxy de disturbio del terreno. Nube y sombra descartadas por banda SCL.- El satélite entrega señal para priorizar, no un diagnóstico: la calidad del agua se confirma con muestreo de laboratorio; el daño estructural, con inspección de campo.
- A 10 m Sentinel resuelve cuerpos de agua y zonas de terreno, no estructuras individuales, grietas ni el ancho de un río angosto.
- El cambio de radar (ΔVH) es un proxy que mezcla disturbio real con humedad de suelo y geometría de ladera: es cobertura y alerta, no un inventario de daño verificado.
- El censo de daño edificio-por-edificio requiere satélite sub-métrico (pago) o InSAR de coherencia (procesamiento SLC), fuera del alcance de este primer relevamiento.
- La máscara de nube automática de Sentinel (banda SCL) tiene fugas sobre esta laguna de páramo (deja pasar bruma fina). Por eso la serie se depura además por completitud del espejo de agua: se descartan las fechas en que la nube tapa parte del lago, en vez de confiar sólo en el "% despejado" declarado.
Las tres anclas de la cadena hídrica
El agua de Pereira nace en la Laguna del Otún (regulador natural, páramo), se capta a filo de río en la Bocatoma Nuevo Libaré —sin embalse de almacenamiento, es decir, sin colchón ante un pico de turbidez o un represamiento— y se potabiliza en la Planta de Villa Santana. Los tres puntos, georreferenciados por polígono y verificados sobre imagen de alta resolución.

Google Maps · satélite 4.780° N · 75.416° O ↗

Google Maps · satélite 4.781° N · 75.644° O ↗

Google Maps · satélite 4.805° N · 75.674° O ↗
Espejo de agua amplio → NDWI y turbidez con serie histórica.
Cauce angosto (mediana 2 px de agua): excede la resolución de 10 m.
Tanques <10 m: ancla de contexto, no target de medición óptica.
Laguna del Otún: 7 años de serie temporal
Área del espejo, turbidez (NDTI) y reflectancia del agua a lo largo de 34 escenas Sentinel-2 con el lago completamente visible (2019→2026), depuradas de las fechas en que la nube tapaba parte del espejo. La lectura honesta del conjunto: la laguna tiene una variabilidad natural amplia, y los valores posteriores al sismo caen dentro de ese rango —igualados o superados por fechas sin terremoto—. El área se mantiene estable: el regulador no muestra alteración anómala. El valor no está en un titular de catástrofe, sino en la línea de base para vigilar la reconstrucción.
Disturbio del terreno en el corredor de infraestructura
Comparación antes/después (Sentinel-2, color real) sobre la traza bocatoma → canal → planta, buscando cambios en la tierra: suelo desnudo nuevo, deslizamientos, debris. El óptico detecta focos pequeños y dispersos cerca de zonas pobladas (2,2 ha), ambiguos a 10 m —posible daño o cambio normal— y con 38% de la cuenca alta tapada por nubes. Eso motiva el radar.
Sentinel-1: la cuenca alta que el óptico no ve
El radar atraviesa la nube y cubre el 100% del AOI (29×12 km), incluida la cuenca alta empinada que el óptico perdió. Mapa de cambio de retrodispersión VH (promedio de 13 escenas pre vs 2 post). Con honestidad: el cambio crudo es cobertura y alerta, no daño verificado — sobre laderas muy empinadas la geometría del radar y la humedad de suelo dominan la señal. Separar el disturbio real requiere InSAR de coherencia. Pero la capacidad clave queda demostrada: ver donde el óptico está ciego.
Puntos de cambio de terreno junto a la fuente
El monitoreo satelital detectó y priorizó los cambios de terreno cerca del Río Otún y su captación. Ninguno es concluyente sólo con satélite gratuito — por eso cada punto lleva su nivel de confianza y el paso de verificación recomendado. Es triage: decir dónde mirar, no afirmar un daño. Mostrar también lo no concluyente es parte del método.
Ladera junto al río, aguas arriba de la toma (47 m). Vegetación→suelo desnudo con morfología de remoción compatible; el radar no corrobora.
Borde de camino/estructuras al río, aguas abajo de la toma. Antrópico; el sedimento entraría bajo la captación → descartado como riesgo.
Cambio dentro del predio de la PTAP (obra/estructura, antrópico). No es peligro de ladera; verificación operativa si interesa.
Para elevar un punto a confianza alta se requiere imagen HD sub-métrica post-sismo (Planet/Maxar) o inspección de campo — el escalón de verificación que el satélite gratuito prioriza pero no reemplaza.
Qué habilita este relevamiento
El estudio deja construida la base y define con evidencia dónde profundizar. Los focos naturales que se abren:
Revisita cada ~5 días durante los 5 años de reconstrucción: alertas de turbidez en la laguna, cambios de uso del suelo y evolución de laderas, sobre la línea de base ya construida.
Profundizar la cuenca alta con InSAR de coherencia (Sentinel-1 SLC) — el método robusto para deslizamientos y represamientos que amenazan la captación sin colchón.
El mismo pipeline se aplica a cualquier cuenca abastecedora del Eje Cafetero — un instrumento de seguridad hídrica territorial, no un informe de un solo punto.
Relevamiento derivado exclusivamente de datos satelitales del Programa Copernicus (ESA) — Sentinel-2 (óptico, 10–20 m) y Sentinel-1 RTC (radar banda C), con Copernicus DEM GLO-30. Es un registro objetivo y repetible orientado a priorizar y monitorear; no reemplaza el muestreo de laboratorio del agua, la inspección estructural de campo ni la firma del profesional matriculado. Los proxies satelitales (turbidez, cambio de retrodispersión) indican dónde y cuándo mirar, no confirman por sí solos causa ni magnitud.