Estudio multi-sensor · óptico + térmico + radar · 42 años de archivo

Plaza Industrial Escobar

Un polo industrial y logístico en Loma Verde, partido de Escobar, sobre el kilómetro 57,5 del ramal Escobar de la Panamericana, a 1,3 km del Río Luján. El parque declara 106 hectáreas; el polígono que se estudia acá tiene 296, porque incluye además los frentes de obra, la playa de vehículos y los lotes linderos que crecieron con él. Se revisaron 42 años de archivo satelital con cuatro instrumentos independientes, sin hipótesis previa, para ver qué aparece — y el estudio dejó tanto resultados positivos como dos resultados nulos y un error de método cazado en el camino.

AOI 296,0 ha · 5 vértices Partido Escobar (verificado) Archivo 1984 → 2026 Pasadas radar 724 Pasadas Sentinel-2 útiles …
+7,9 pp/década
Avance del suelo sin vegetación dentro del polígono en 41 años (Landsat homogéneo). En el anillo de entorno: +0,01
≈50 ha
Cambio estructural neto medido por radar entre 2015-17 y 2024-26, ya descontado el piso de ruido del anillo
0 eventos
Anegamientos por encima del entorno en 578 pasadas desde 2019. Entre 2015 y 2018 hubo 23
…
Superficie con agua recurrente (≥25% de las pasadas) en la serie Sentinel-2
Terreno · qué es y dónde está exactamente

296 hectáreas en Escobar, de las cuales 105 son el parque declarado

Lo primero fue fijar el terreno, porque en los dos estudios anteriores de esta serie el partido no era el que parecía. Se resolvió por dos vías independientes: geocodificación inversa de cada uno de los 5 vértices más el centroide, y point-in-polygon de esos mismos 6 puntos contra el límite administrativo real de OpenStreetMap. Los dos métodos coinciden: los 5 vértices están en el partido de Escobar. Cuatro de ellos caen además dentro de la localidad de Loma Verde; el vértice 2, el del extremo norte, queda fuera del ejido de la localidad pero dentro del partido.

El nombre tampoco se inventó. El polígono landuse=industrial de OpenStreetMap que ocupa el centro del AOI se llama «Plaza Industrial Escobar», y el sitio del desarrollador lo confirma: Panamericana ramal Escobar km 57,5, 106 hectáreas, en obra desde 2016, construido por Hormetal (Grupo Ostapovich), con capacidad proyectada para 60-80 empresas. La medición del polígono de OSM da 105,2 ha — coincide con lo declarado dentro del 1%. Ese parque ocupa 36% del AOI; otras 55,2 ha son polígonos industriales y comerciales sin nombre que lo rodean, y el resto es frente de obra y suelo todavía sin clasificar.

El AOI de estudio con sus vértices y el parque declarado
El AOI y el parque declarado. En rojo el polígono de estudio (296 ha, 5 vértices numerados); en amarillo, el parque tal como está mapeado en OSM (105 ha). En celeste, la red de canales: 3.550 m de conducción mapeada dentro del AOI.
El polo y su cuenca receptora hacia el Río Luján
A dónde va el agua. Los canales internos están digitalizados hacia el NO y el N, y el cauce que los recibe hacia el NE. La salida del escurrimiento (punto amarillo) queda a 1.316 m del Río Luján.

Cómo se determinó el sentido del escurrimiento. No por topografía ni de ojo: por la dirección de digitalización de cada tramo en OpenStreetMap, que es la convención del tag waterway (el primer nodo es aguas arriba). De los 10 tramos de canal dentro del AOI, 8 apuntan al NO y 2 al N/NE; el cauce receptor —un waterway=river sin nombre, 2.652 m— apunta al NE y desemboca en −34,2893 / −58,8608. Límite declarado: OSM es cartografía colaborativa y un tramo mal digitalizado invierte su sentido aparente. La coincidencia de 10 de 10 tramos en el mismo sentido general, y la cercanía del Luján río abajo, hacen el cuadro consistente — pero esto ubica el escurrimiento, no reemplaza un estudio hidráulico.

42 años · Landsat 5/7/8/9 + Sentinel-2

De campo a polo industrial, cuadro por cuadro

Una escena despejada de fin de primavera/verano por año, siempre el mismo encuadre y el mismo mapeo de brillo. 41 de 43 años tienen imagen útil; 1994 y 2012 no —ninguna escena del año pasó el control— y quedan como hueco declarado: no se rellenan ni se interpolan. Hasta 2016 la fuente es Landsat (30 m); desde 2017, Sentinel-2 (10 m): el salto de nitidez a mitad del video es ese cambio de sensor, no un cambio del terreno.

1984 → 2026, 41 cuadros. Durante tres décadas el polígono es damero rural, con la textura de los lotes agrícolas cambiando de color cada temporada. Hacia 2013 aparece la primera obra en el sector sur. Entre 2016 y 2021 el frente de suelo desnudo se come el centro del predio, y a partir de 2021 los techos empiezan a cubrirlo. La línea celeste es la red de cauces y canales.
Seis años del timelapse en mosaico
Seis cortes del período. 1984, 2000, 2013, 2017, 2021 y 2026. En 1984 y 2000 el predio es indistinguible de su entorno rural. En 2013 asoma la primera plataforma al sur. En 2017 el movimiento de suelo ya domina. En 2026, los techos.
Cobertura medida · serie homogénea de un solo sensor

El suelo desnudo pasó de 0,7% a 32,6% — y el entorno no se movió

Para comparar 42 años hay que medir siempre con el mismo instrumento. Esta curva usa solo Landsat (30 m) —L5, L7, L8 y L9— en los 41 años con escena útil, y mide la fracción de superficie sin vegetación (NDVI < 0,25) dentro del polígono y en un anillo de entorno de 191 ha pegado a su perímetro. El anillo funciona como control: está sometido al mismo clima, la misma fenología y el mismo sensor.

POLO (296 ha) · suelo sin vegetación ANILLO DE ENTORNO (191 ha) · suelo sin vegetación
El número que importa. Ajuste lineal sobre los 41 años: el suelo sin vegetación avanza +7,85 puntos porcentuales por década dentro del polígono y +0,01 en el anillo — es decir, el entorno está plano. Por medianas de período, el polo pasa de 0,7% (1984-93) a 32,6% (2022-26), mientras el anillo va de 0,3% a 1,3%. Tomando los bloques completos: 2,8% hasta 2014 → 32,6% desde 2022 adentro, contra 1,1% → 1,3% afuera. La transformación está contenida dentro del perímetro.

Por qué esta curva y no la del video. Si se mezclan Landsat y Sentinel-2 en la misma serie numérica, el indicador salta artificialmente en 2017 —el año del cambio de sensor— porque un píxel de 30 m promedia techo y arbolado y los declara vegetación, mientras uno de 10 m los separa. Ese salto es de resolución, y por eso la serie publicada es de un solo sensor. Segundo límite: una escena por año es sensible a la fenología y a la sequía; el indicador mide cobertura verde, no calidad ecológica. Tercero, y es importante acá: hasta ~2013 el predio era campo cultivado, y un lote arado en verano también da NDVI bajo. Los valores de 5-15% que aparecen entre 2004 y 2015 son mayormente laboreo agrícola, no obra. Lo que no admite otra lectura es el tramo desde 2016, donde el suelo desnudo se sostiene alto todos los años en vez de alternar con la rotación de cultivos, y donde el radar confirma estructura nueva.

Radar · Sentinel-1 RTC · 724 pasadas

Estructura nueva: 50 hectáreas netas, medidas contra su propio ruido

El radar ve de noche y a través de las nubes, así que su serie es continua. Se usó el producto RTC (corregido radiométricamente por terreno), no GRD: eso hace que dos pasadas de la misma órbita sean comparables en decibeles. El backscatter sube cuando aparece estructura —un techo con paredes produce doble rebote— y baja cuando el suelo se alisa.

La cifra que se publica es neta. Medir cuánta superficie del predio subió de backscatter no alcanza: el sensor deriva, la humedad del suelo cambia y la calibración se mueve. Por eso se mide exactamente lo mismo en el anillo de entorno —que no se urbanizó— en la misma órbita y el mismo par de períodos, y se resta. El umbral de «cambio» tampoco se eligió a mano: es el percentil 95 del cambio absoluto del anillo, o sea «más grande que el 95% de lo que el terreno sin obra hace solo» (≈3,0 dB).

ÓrbitaUmbral (p95 del anillo)Supera en el AOISupera en el anilloNetoEquivalente
682,96 dB19,5%4,2%+15,3%+45,4 ha
1703,02 dB22,0%3,9%+18,1%+53,8 ha
Mapa de cambio de backscatter entre 2015-2017 y 2024-2026
Dónde apareció la estructura. Amarillo: subió el backscatter (naves, cercos, plataformas). Azul: bajó (suelo nivelado y alisado). El patrón amarillo reproduce la planta del parque; el azul marca los frentes de movimiento de suelo.
Dos geometrías independientes, misma respuesta. Las órbitas 68 y 170 miran el predio desde ángulos distintos y se procesan por separado —nunca se mezclan, porque la geometría de vista cambia el gamma0 de la misma superficie varios dB—. Dan +45,4 y +53,8 ha: mediana ≈50 ha de estructura nueva neta, con una subida mediana de backscatter de +0,55 dB ya descontado el anillo. Es la línea más sólida del estudio.
Radar · anegamiento

El predio dejó de anegarse por encima de su entorno

La misma serie de radar sirve para buscar láminas de agua: una superficie inundada refleja el pulso lejos del satélite y aparece muy oscura (< −16 dB). Pero la fracción anegada del predio no se puede leer sola —cuando llueve sobre la región sube en todos lados—, así que se mide el exceso: la fracción del AOI menos la del anillo en la misma pasada, mismo instante, misma lluvia, misma órbita.

Eventos de anegamiento diferencial (exceso > 8 pp) Máximo exceso del año
El corte es nítido y las dos órbitas coinciden. Entre 2015 y 2018 hubo 23 pasadas en que el predio se anegó más de 8 puntos por encima de su entorno —hasta 71 ha de lámina de agua en agosto de 2015 y 57 ha en marzo de 2018—. Desde 2019, en 578 pasadas, no hubo ni una sola. El máximo anual de exceso cae de ~13 pp a ~4 pp en ambas geometrías. La lectura más directa: el predio se niveló, se rellenó y se dotó de los 3.550 m de canales que hoy conducen el agua hacia el norte.
Lo que este dato NO dice, y conviene decirlo. Primero: la mediana anual del exceso no sobrevive al control por órbita —cae 1,9 pp en la órbita 170 pero 0,0 pp en la 68—, así que la caída «promedio» no se publica como resultado; lo que sí aguanta en las dos órbitas es la desaparición de los eventos extremos, y es lo único que se afirma. Segundo: que el agua ya no se acumule adentro no dice a dónde fue. Medir el efecto aguas abajo requeriría instrumentar el cauce receptor, y este estudio no lo hizo.

Caveat de revisita, con el dato a la vista. Sentinel-1B salió de servicio en diciembre de 2021 y la revisita se degradó. En esta serie el intervalo mediano entre pasadas va de 5 a 7 días según el año, pero hay huecos mucho mayores: 161 días en 2019, 96 en 2015, 72 en 2016. Cualquier crecida más corta que el hueco correspondiente no pudo ser vista. La ausencia de detección después de 2018 prueba que no hubo lámina de agua en el instante de las pasadas disponibles — no prueba que no haya habido inundación. El nulo se declara, no se afirma.

Temperatura superficial · Landsat TIR 2013 → 2026 · 199 escenas

Más caliente que la vegetación, sí — pero lo era desde antes de la obra

Se midió la temperatura de superficie (producto Surface Temperature de Landsat Collection 2) del polo contra una referencia vegetada definida por dato en cada escena: los píxeles de la ventana con NDVI ≥ 0,50 de esa misma escena, fuera del polígono y de su anillo. No es un recuadro dibujado a mano; se recalcula pasada por pasada, así que polo y referencia comparten siempre el mismo instante, la misma atmósfera y la misma hora solar.

El resultado en crudo es consistente: el polo está más caliente que la vegetación de referencia en 182 de 199 escenas, con una mediana de +0,99 °C sobre el año completo y +2,20 °C en verano. Las 17 escenas restantes son de otoño-invierno y el déficit nunca supera −0,35 °C.

Temperatura superficial, diciembre 2019
17-dic-2019 · el contraste máximo. El predio se lee como una mancha caliente contra la planicie vegetada del Luján, arriba a la derecha.
Temperatura superficial en invierno
30-ago-2026 · el invierno. El mismo predio, prácticamente indistinguible de su entorno (Δ −0,01 °C). El contraste térmico es estacional.
Polo industrial Vegetación de referencia (NDVI ≥ 0,50, misma escena)
Resultado nulo, y es el hallazgo de esta sección. La hipótesis natural era que la firma térmica apareciera con el parque: la serie arranca en 2013 y la obra en 2016, así que hay «antes» y «después» del mismo lugar. No ocurre. La tendencia del Δ contra el tiempo es −0,22 °C por década (Theil-Sen, ρ de Spearman = −0,08) sobre las 199 escenas, y +0,19 °C por década restringiendo a verano (ρ = +0,04) — en los dos casos, indistinguible de cero. Por bloques de verano: +2,97 °C antes de la obra (2013-15), +2,22 durante (2016-21), +2,12 ya consolidado (2022-26). El acople con la pérdida de verdor tampoco aparece: la correlación entre el NDVI del polo y el Δ térmico es ρ = +0,10, y el tercio de escenas más verdes da el Δ mayor — exactamente al revés de lo que predeciría un efecto de cobertura.

La explicación más probable —y se ofrece como hipótesis, no como medición— es que el predio ya era térmicamente «caliente» cuando era campo: un lote agrícola arado o con rastrojo en verano alcanza temperaturas de superficie muy parecidas a las de una playa de maniobras. Lo que el sensor contrasta es vegetación activa contra suelo expuesto, y ese contraste existía antes y después. El patrón por mes lo muestra sin ambigüedad: +2,84 °C en enero, +0,07 °C en junio.

Límites declarados. El píxel térmico de Landsat es de 100 m nativos remuestreados a 30 m: sobre 296 ha entran ~30 píxeles nativos, suficiente para una media robusta pero no para resolver estructuras internas. La temperatura superficial no es la temperatura del aire. Y el contraste se mide contra vegetación sana, no contra «lo que había antes»: para eso haría falta una referencia histórica del propio predio, que el archivo térmico de Landsat 8 no alcanza a cubrir (empieza en 2013, con la obra ya iniciándose).

Control de calidad · un error de método, cazado y corregido

El algoritmo de nubes confunde los techos nuevos con nubes

Esta sección no estaba prevista: salió de un síntoma raro. Con el control de nubes estándar, la serie térmica se cortaba en febrero de 2023 y la curva Landsat perdía 2024, 2025 y 2026. Mirando el descarte por año apareció el patrón: en 2016 se rechazaba el 0% de las escenas por nube, y en 2024-2026 el 100%. Las nubes no aumentaron así.

El diagnóstico fue medir, para cada escena, la fracción «nube» dentro del polo contra la fracción «nube» en la ventana ancha que lo rodea. Si hay nubes reales, las dos suben juntas. Lo que se ve es otra cosa:

Período«Nube» en el poloNube en la ventanaCocienteSWIR de esos píxeles
2013-20160,4%0,3%5,30,228
2017-20203,3%0,4%7,20,260
2021-202310,0%0,8%13,10,268
2024-202625,1%1,8%16,80,287
Es chapa, no nube. La nube de la ventana se mantiene plana en ~1% mientras la del polo se multiplica por 60, y el cociente entre ambas trepa de 5,3 a 16,8 siguiendo el calendario de obra. Los píxeles acusados de ser nube tienen SWIR de 0,29 — una firma de metal seco; una nube no refleja así. El caso de control confirma la lectura: en las escenas con nubosidad real (21-ene-2024, por ejemplo) el cociente vale 1,00, como debe ser. CFMask está clasificando los techos de las naves como nubes.

El sesgo es especialmente traicionero porque se agrava con lo que uno quiere medir: cuanto más se construye, más escenas se descartan, y las que sobreviven son justamente aquellas en que el predio estaba menos cubierto. El control de calidad se corrigió en dos capas: la escena se acepta o rechaza por la nube de la ventana ancha (que casi no tiene techos y cuyo control sí es confiable), y dentro del polo un píxel marcado como nube sólo se descarta si además está frío —al menos 3 °C por debajo de la mediana del predio—, porque una nube real está mucho más fría que la superficie y un techo al sol está más caliente. Es un criterio físico, no un flag.

Qué recuperó la corrección. La serie térmica pasó de 59 a 199 escenas útiles, con cobertura pareja de 2013 a 2026 (entre 10 y 22 escenas por año) en vez de cortarse en 2023. Se rescataron 43.029 píxeles mal marcados. La curva Landsat pasó de 38 a 41 años con dato. Todos los números térmicos y de cobertura de este panel salen de la serie corregida.
Agua · 266 pasadas Sentinel-2 (2017 → 2026)

No hay espejo de agua — y el método estándar decía que sí

El motor de espejos que esta plataforma usa para lagunas (método core-water) se corrió sobre el AOI sin modificar, como control. Reportó 35,1 ha de agua y un índice trófico de 53,4 — «eutrófico». Ese resultado es falso de punta a punta: al mirar el mapa, las manchas «de agua» tienen forma rectangular y coinciden exactamente con las naves del parque.

Comparación del filtro de agua canónico contra el refinado
El falso positivo, mapeado. En naranja, los píxeles que el NDWI llama agua y el infrarrojo de onda corta desmiente: son los techos. En azul, lo que quedaría como agua confirmada — nada. La escena es del 16-sep-2026, sin nubes.
El falso positivo es del 100%. Sobre esa escena el filtro canónico marca 30,02 ha como agua y el filtro refinado —que además exige oscuridad en infrarrojo cercano y en SWIR— confirma 0,00 ha. La firma espectral explica por qué: los píxeles rechazados tienen SWIR de 0,299 y MNDWI negativo, mientras el agua absorbe casi todo el SWIR y queda por debajo de 0,05. El NDWI se deja engañar porque la chapa clara es brillante en verde y oscura en el infrarrojo cercano, igual que el agua; el SWIR es el discriminante que las separa. Un índice trófico calculado sobre esos píxeles está midiendo clorofila sobre un techo.

La prueba definitiva de que el falso positivo son los techos no es visual, es temporal. Si se mide año por año la superficie que el NDWI pelado llama agua, se obtiene esto:

Agua detectada (filtro refinado) NDWI pelado (filtro permisivo)
El «agua» del NDWI crece 7,3 veces al ritmo de la obra. Va de 3,70 ha en 2017 a 26,89 ha en 2026, a razón de +2,50 ha por año, con un ajuste de r = 0,93. El agua no se multiplica así durante una década seguida; los techos sí. En el mismo período y sobre las mismas 266 pasadas, el filtro refinado da una mediana de 0,00 ha. Ese contraste convierte el falso positivo en un dato útil: la superficie que el NDWI confunde con agua es, en la práctica, un medidor indirecto de la superficie techada.
Mapa de ocurrencia de agua acumulada
Nueve años y medio de detecciones, acumuladas. La mancha grande del noroeste es un frente de obra que se anegó en pasadas sueltas. Ningún píxel del polígono supera el 25% de ocurrencia: no hay espejo permanente ni estacional.

Control de robustez del resultado nulo. De los 29.748 píxeles del AOI, 2.919 (29,2 ha) registraron agua alguna vez en 266 pasadas, pero al subir el umbral de recurrencia el resultado se desploma: 0,56 ha con ocurrencia ≥5%, 0,23 ha con ≥10% y 0,00 ha con ≥25%. El píxel más persistente encendió 49 veces de 266 (18%) y está sobre un borde de techo, donde el píxel mezcla. El «espejo de agua chico» que se aprecia en la imagen actual no aparece como cuerpo recurrente en la serie: es un pelo de agua efímero ligado a lluvias, no un espejo estable. Límite de detección declarado: ~0,01 ha (1 píxel) de agua abierta.

Honestidad del método

Qué NO vemos

PreguntaRespuesta del archivo satelitalEstado
¿La urbanización creó una isla de calor detectable?No se detecta. El Δ térmico contra vegetación es real (+2,2 °C en verano) pero no creció con la obra: tendencia indistinguible de cero sobre 199 escenas. El predio ya era caliente como campo.No aparece
¿Hay un espejo de agua interno?No recurrente. Cero hectáreas con ocurrencia ≥25% en 266 pasadas, con filtro estricto y permisivo.Refutado
¿Se ve un vuelco o una descarga al cauce?No, y no se va a ver con este método: el cauce tiene pocos metros de ancho contra un píxel de 10 m y va arbolado. Es sub-píxel.Fuera de alcance
¿A dónde va el agua que el predio ya no retiene?Se conoce la dirección (canales al NO/N → cauce al NE → Luján a 1,3 km), no el caudal ni la calidad. Requiere instrumentación en el cauce.Parcial
¿Se anegó el predio después de 2018?No en el instante de ninguna de las 578 pasadas. Pero hay huecos de hasta 161 días en la serie: una crecida corta pudo pasar inadvertida.Nulo declarado
¿Qué superficie está efectivamente techada?No se midió directamente. El radar da ≈50 ha de cambio estructural neto, que incluye techos, plataformas y cercos sin poder separarlos.Aproximado
¿El entorno se degradó junto con el predio?No: el anillo de 191 ha está plano (+0,01 pp/década) y es más verde que el polo en 266 de 266 pasadas (+0,182 de NDVI).Confirmado
Síntesis

Qué apareció y qué no

1 · La transformación está medida y está contenida. El suelo sin vegetación dentro del polígono pasa de 0,7% a 32,6% en 41 años de Landsat homogéneo, a razón de +7,85 puntos por década, mientras el anillo de entorno permanece plano (+0,01). El radar lo confirma por una vía físicamente independiente: ≈50 hectáreas de estructura nueva neta entre 2015-17 y 2024-26, con las dos órbitas coincidiendo (+45,4 y +53,8 ha). Óptico y radar, que no comparten ni banda ni física, cuentan la misma historia.

2 · El cambio hidrológico es el hallazgo menos esperado. Entre 2015 y 2018 el predio se anegaba muy por encima de su entorno —23 eventos, con picos de 57 y 71 hectáreas bajo agua—. Desde 2019, en 578 pasadas de radar y con dos geometrías distintas, no hubo ni uno. El predio dejó de funcionar como área de retención temporaria, y hoy tiene 3.550 m de canales que conducen el agua hacia el norte, a un cauce que desemboca a 1.316 m del Río Luján. Adónde va ese caudal y qué arrastra es una pregunta que el satélite plantea pero no responde.

3 · Dos resultados nulos, y valen tanto como los positivos. La isla de calor no aparece: el predio está +2,2 °C sobre la vegetación en verano, pero ya lo estaba antes de la obra, y la tendencia en 199 escenas es indistinguible de cero. El espejo de agua tampoco: cero hectáreas recurrentes en 266 pasadas, y el control con el filtro más permisivo no cambia el resultado. Publicar esto importa: un panel que sólo mostrara lo que confirma la sospecha sería propaganda, no medición.

4 · El método falló dos veces y las dos quedaron documentadas. El motor de espejos de la plataforma reportó 35 ha de agua eutrófica que eran techos de chapa —falso positivo del 100%, desmentido por el SWIR—. Y el control de nubes de Landsat estaba descartando el predio por «nublado» cuando lo que veía eran naves nuevas, un sesgo que crecía con la obra y que había amputado la serie en 2023. Corregidos los dos, la serie térmica pasó de 59 a 199 escenas. Ninguno de los dos errores habría sido visible sin mirar el crudo.

Recomendación operativa. Para un ente de control, el monitoreo satelital de este sitio rinde en dos ejes y no en un tercero. Rinde para verificar superficie ocupada contra lo autorizado —el AOI real es 2,8 veces el parque declarado de 106 ha, y el avance es medible cada año con dos sensores que se controlan mutuamente—, y rinde para fechar el cambio hidrológico, que es el dato con consecuencias aguas abajo y que quedó acotado a la ventana 2018-2019. No rinde para temperatura —no hay señal que atribuir— ni para detectar vuelcos, que son sub-píxel. Si hubiera que instrumentar un solo punto en terreno, el candidato es la salida del escurrimiento al noreste: concentra los 3.550 m de conducción interna y está a 1,3 km del Luján.

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Resolución del análisis: 10 m/píxel (Sentinel-2), 30 m (Landsat óptico), 100 m nativos (Landsat térmico), 10 m (Sentinel-1 RTC). Fuentes: Copernicus Sentinel-1 y Sentinel-2 (datos modificados del Programa de la UE/ESA), Landsat Collection 2 Level-2 (USGS, vía Microsoft Planetary Computer), límites administrativos y cursos de agua de OpenStreetMap (ODbL), datos del parque de plazaindustrial.com.ar. Este estudio es teledetección: describe lo que el archivo satelital registra sobre la superficie, y no reemplaza monitoreo en terreno, muestreo de agua ni estudio hidráulico.