Dique del Fuerte
El Lago del Fuerte, el espejo de agua urbano de Tandil: un embalse artificial de ~16 hectáreas al pie de las sierras, nacido como obra de defensa tras las inundaciones de 1951 (presa de 35 m, inaugurada en 1962) y convertido en el centro recreativo de la ciudad — kayak, pesca, balneario y el paseo más clásico del tandilense. Un cuerpo de agua donde la gente se mete al agua: acá el estado trófico no es solo ambiental, es información pública de uso.
El perímetro y el espejo
El análisis se recorta al polígono real del lago (7 vértices marcados sobre la imagen Sentinel-2). El espejo se detecta automáticamente (NDWI) dentro de ese límite y se filtra al cuerpo de agua contiguo principal — en entornos urbanos el NDWI puede confundir techos oscuros y sombras con agua; acá la detección salió limpia: un único componente conectado, sin falsos positivos. Huella completa: ~16 ha (núcleo estable ≥50% de las escenas: 15 ha). Centro: 37°21′S, 59°08′O (−37,345, −59,130) · Ver en Google Maps ↗
Con qué y cómo se mide
Un método antes que un sensor: recolectar primero, analizar después, concluir solo si el dato lo sostiene. Sin tesis previa. Se combinan óptico, térmico, radar cuando es necesario y un archivo histórico de cuatro décadas de imágenes satelitales. Estándar de referencia: Copernicus Global Land Service — Lake Water Quality. El detalle del instrumental y las bandas está en cómo funciona la plataforma.
Método — Lago del Fuerte, huella completa. La extensión del agua se mide como la unión de las pasadas despejadas (NDWI): ~16 ha de espejo real. El análisis trófico (clorofila, estado trófico) se calcula sobre el núcleo de agua abierta (core-water) — no sobre la orilla, que lo sesga. Series mensuales, mejor escena limpia por mes; una escena que no observa el lago completo se descarta y los huecos se muestran, no se interpolan. Es el mismo pipeline, sin un solo parámetro ajustado, que corre en los demás cuerpos de la plataforma — las cifras son comparables entre espejos.
Ocho años de clorofila, en una película
Cada cuadro es una pasada satelital real en la que el lago se observa completo — 95 en total, de 2018 a 2026 (las escenas de cobertura parcial se descartan). El color es el NDCI (clorofila) en escala fija a lo largo de toda la serie. Sin interpolación ni retoque.
El diagnóstico: eutrófico, con floraciones recurrentes
El indicador que resume la salud de un cuerpo de agua. Se traduce la clorofila (NDCI) a clorofila-a y de ahí al Índice de Estado Trófico (TSI), computado con la fórmula de la Res. ADA 1207/19 (Carlson modificado por Aizaki) — el mismo número con el que los espejos de agua declaran ante la Autoridad del Agua. El Lago del Fuerte se clasifica EUTRÓFICO (TSI ≈ 64, mediana 2018–2026): agua productiva, con exceso de nutrientes. 7 de las 95 pasadas superan el umbral hipertrófico (TSI 70), repartidas en cinco años distintos (2019, 2020, 2021, 2025 y 2026): la floración no es acá un evento aislado sino un rasgo recurrente del lago. El número se mide sobre el núcleo de agua abierta — donde el alga se concentra — no sobre la orilla. En este espejo el filtro de cobertura deja pasar casi todo: 95 de 105 meses tienen escena confiable (los huecos restantes se muestran, no se rellenan).
Método (estándar): la clorofila se mide sobre el núcleo de agua abierta (core-water) — no sobre la orilla, que la sesga —; NDCI → clorofila-a por el modelo de Mishra & Mishra (2012) → TSI de la Res. ADA 1207/19 (Carlson modificado por Aizaki 1981: TSI = 10·(2,46 + ln Chl / ln 2,5), la fórmula del art. 9). Clases: <40 oligotrófico · 40–50 mesotrófico · 50–70 eutrófico · >70 hipertrófico. La clasificación es una estimación satelital sin calibración local (la clase es robusta; el valor absoluto de mg/m³ es indicativo). Es el método canónico de la plataforma (core-water), para que las cifras sean comparables entre espejos. Prioriza y orienta el muestreo.
Serie temporal de clorofila (2018–2026)
La clorofila-a (mg/m³) del lago, pasada por pasada, de 2018 a 2026. La línea punteada marca el umbral hipertrófico (chl-a ≈ 64 mg/m³, TSI 70 en la escala de la Res. ADA 1207/19). Los huecos son meses sin escena confiable — se muestran, no se interpolan.
El patrón de la serie: una base eutrófica alta y sostenida (la mediana anual osciló entre TSI 60 y 66 durante 2018–2025) con floraciones que asoman en años distintos: septiembre-2019, septiembre de 2020, julio-2021, febrero y junio de 2025. El año más tranquilo fue 2024 (mediana TSI 60). El dato que manda hoy es el deterioro reciente: 2026 es el peor año de la serie — mediana TSI 68, con 2 pasadas hipertróficas en 8 (marzo y abril), agosto a un punto del umbral (TSI 69) y el pico histórico de los 8 años el 12-abr-2026 (76 mg/m³, TSI 72). Los últimos doce meses corren con mediana TSI 67. Varias floraciones caen en meses fríos (junio, julio, septiembre): en este lago el invierno no garantiza tregua.
Nota sobre régimen: el Lago del Fuerte es un cuerpo serrano: lo gobiernan las lluvias locales de la cuenca del arroyo (Langueyú, sistema del Salado), no la hidrología del corredor Paraná–Luján que comparten los demás espejos de la plataforma. Por eso su serie no se valida contra el evento regional 2020 (bajante del Paraná) — es otro régimen, y la diferencia se declara en lugar de forzar la comparación.
Nota sobre temperatura: la serie térmica estándar de la plataforma exige píxeles de agua pura de Landsat (píxel de 100 m, lejos de la orilla), solo alcanzable en espejos grandes. En el Lago del Fuerte (~16 ha) la erosión de 100 m de orilla deja apenas ~3 píxeles térmicos puros — por debajo de ese estándar, y un desplazamiento de registro de un píxel los contamina. Por eso no se publica serie térmica. Limitación física del sensor, declarada — no un dato omitido.
2026: el peor año de los ocho medidos
Lo notable de 2026 no es un pico aislado sino el corrimiento de toda la línea de base: la mediana anual saltó a TSI 68 — por encima de la mediana de cada uno de los siete años anteriores (el máximo previo era 66). El otoño lo resume: marzo hipertrófico (TSI 71), abril con el máximo histórico de la serie (clorofila-a 76 mg/m³, TSI 72), y tras una tregua breve en mayo, agosto volvió a pegarse al umbral (TSI 69) — una floración severa en pleno invierno serrano. La última pasada (4-sep-2026) mide TSI 68,3: el lago llega a la primavera — su estación históricamente más productiva — con la línea de base en su punto más alto.
Una diferencia de régimen, declarada: en los espejos del corredor Paraná–Luján que monitorea la plataforma (Nordelta, El Naudir, El Cazal), el año crítico común fue 2020, sincronizado con la bajante histórica del Paraná. El Lago del Fuerte también registró una hipertrófica en 2020 (septiembre; octubre quedó justo debajo del umbral) — pero su serie no se organiza alrededor de ese evento: es un embalse serrano de la cuenca del Salado, gobernado por las lluvias locales y los nutrientes de su propia cuenca urbana, y sus floraciones se reparten en cinco años distintos. La validación cruzada regional del corredor no aplica acá — no es una anomalía del método, es otro régimen hidrológico.
Estado actual del cuerpo de agua
El Lago del Fuerte es un cuerpo eutrófico alto (TSI mediana 64, clorofila-a ~37 mg/m³) con floraciones recurrentes: 7 pasadas hipertróficas en 8 años, repartidas en cinco años distintos, incluidas varias en meses fríos. La serie — 95 pasadas, la más densa de la plataforma — muestra un cuerpo estable en su nivel alto hasta 2025 y un deterioro claro en 2026: el peor año medido, con el pico histórico en abril y la línea de base anual en su punto más alto. En la escala oficial de la Res. ADA 1207/19, la última pasada entra a la primavera en NARANJA (TSI 68) — la banda 61–80, con el umbral de multa de la norma en 80.
Lectura: este es un lago donde la gente se mete al agua — kayak, pesca, balneario — y donde el estado trófico es, además de un dato ambiental, información pública de uso. El valor del monitoreo satelital acá es doble: la línea de base continua que documenta el deterioro de 2026 con fecha y magnitud, y el estado en la escala oficial ADA actualizado con cada pasada como señal temprana para priorizar el muestreo de campo — que es el único que confirma o descarta cianotoxinas. Recomendación operativa concreta: muestreo dirigido ahora, al inicio de la primavera 2026, con el lago en su línea de base más alta entrando a su estación de mayor riesgo.
El monitoreo satelital entrega señal para priorizar dónde y cuándo muestrear, no un diagnóstico de laboratorio. Complementa —no reemplaza— el análisis físico-químico y la firma del profesional matriculado.